martes, 29 de mayo de 2012

Breathe (parte 1)

La historia empieza en una noche en la que nada era suficiente para mi, en la que la soledad recorría cada centímetro de mi mente y me atormentaba en todo momento. Donde el silencio eran escalofríos y pensamientos oscuros. Cuando la sangre corría por mis muñecas y se deslizaba caliente por mi brazo.
El silencio era mi corazón intentando todo para dejar de latir.

Puede sonar estúpido e inmaduro, pero había ciertas cosas en mi, que no podían salir por mis labios. De echo hay algunas que todavía siguen bajo llave.
Desde siempre nada fue fácil. Cada acto , cada pensamiento o palabra tenía consecuencias al 200% de lo normal. Como mil agujas incando tu espalda, haciéndote retorcer.

Y no es que alguna vez haya sufrido algún tipo de falta material, pero puede decirse , como alguien solía decir... Los padres no se elijen, y nosotros no venimos con un manual de instrucciones.


Y he aquí la razón número uno de todo mi trastorno.
He aquí la razón por la cual me obligue a mi misma a levantar una muralla de metros y metros alrededor de mi corazón, la razón por la cual elegí no sentir...    Y el culpable de la caída de todas mis defensas. El que entró sin ser detectado, cual rata, silenciosa y lúgubre.

La caída en el pozo, la falta de aire , el dolor físico y mental.
La desesperanza y el olor asqueroso a óxido y sal.

Y...

al final, el oxígeno entrando en mis pulmones , y el ángel de tez morena y cicatrices en la piel , tendiéndome su mano.

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